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sábado, 13 de octubre de 2012

Frankenweenie



Salvo el tropiezo que fue Alicia en el País de las maravillas en el 2010, las últimas películas de Tim Burton (Sombras tenebrosas, Sweeney Todd y El cadáver de la novia) poseen —para beneplácito de sus fans— los elementos que hicieron de sus primeras cintas una filmografía sui géneris. A la primera lista se agrega este otoño Frankenweenie, obra autorreferencial y probablemente la más autobiográfica de su carrera.




         La premisa es tan sencilla como conmovedora: tras la muerte de su perro, Víctor Frankenstein desentierra a su mascota para traerla de nuevo a la vida usando como inspiración su clase de ciencias. Pronto otros niños descubren su secreto e imitan el proceso que desata el caos en el pequeño pueblo que habitan.

         Personajes extraños y marginados; iconos de las viejas películas de horror y un negro sentido del humor están presentes en esta cinta animada que es ya un nuevo clásico Burtoniano. Igualmente notable es el trabajo actoral de viejos conocidos del director: Winona Ryder, Catherine O´Hara, Martin Short y Martin Landau, a los que se unen jóvenes como el genial Atticus Shaffer.

         Mención aparte merece el personaje del profesor Rzykruski (M. Landau) que, además de inspirar al pequeño Víctor, fustiga la concepción que muchos estadounidenses tienen de la ciencia ("la gente sólo quiere de la ciencia sus productos, no sus interrogantes"). Si bien la cinta se mueve en los terrenos de lo sobrenatural, en el fondo, junto a los temas de la amistad y la muerte, también yace la curiosidad científica inherente a los años de infancia. En un país primermundista como lo es Estados Unidos en la que muchos ciudadanos consideran el calentamiento global o la evolución como falacias, el comentario de Mr. Rzykruski convierte a esta cinta en un producto que va más allá del mero entretenimiento. Un total acierto de su director.

Mr. Rzykruski


domingo, 15 de julio de 2012

Sombras tenebrosas

Por Raúl H. Pérez Navarrete 

En una reseña publicada recientemente, Laura Luz Morales describió a la cinta ‘Sombras tenebrosas’ como “la hermana menor de ‘Beetle Juice’, prima cercana de ‘El Cadáver de la Novia’ y pariente lejana de ‘Sleepy Hollow’”. El comentario no puede ser más acertado: Tim Burton regresa con ‘Sombras tenebrosas’ a sus raíces y retoma el cine que lo caracterizó a finales de los años 80 y principios de los años 90: un cine extraño, oscuro y sardónico y ambientado en escenarios tomados de las viejas películas de los Universal Studios y en el onírico expresionismo alemán. 

Basada en la serie estadounidense Dark shadows (1966-1971), Johny Depp encarna en este filme a Barnabás Collins, inmigrante inglés cuyo padre forja su fortuna en las costas de Maine a fines del siglo XVIII y cuya vida será trastocada por Angelique (Eva Green), sirvienta de la familia cuyo amor no correspondido se convertirá en una obsesión que a su vez transformará a Barnabás en un vampiro al que condenará a un ataúd bajo tierra. Casi doscientos años después, Barnabás es liberado de su encierro para encontrarse con sus descendientes, encabezados por la matriarca Elizabeth (Michelle Pfieffer), así como con la sempiterna Angelique, ahora rival comercial de los Collins.




En ‘Sombras tenebrosas’ Burton utiliza con maestría los tonos oscuros y cómicos que van apareciendo de forma intercalada conforme la historia de desarrolla: gran parte del humor descansa en el personaje de Barnabás y su incomprensión de la época en la que se encuentra (1972), mientras que el ambiente sombrío se desprende de la trágica historia de los protagonistas (el suicidio de Victoria, el verdadero amor de Barnabás; el amor no correspondido de Angelique). Igualmente es destacable señalar que entre ambos planos subyacen instantes salpicados de terror en la que no están ausentes las apariciones fantasmagóricas y la sangre en los cuellos y las comisuras de los labios. 

El regreso de Burton a su oscuro estilo implica igualmente alusiones a la cultura pop; en ‘Sombras tenebrosas’ las referencias obligadas son las viejas películas de vampiros como Nosferatu (1922), Drácula (1931) así como las realizadas por la británica Hammer films a través de la presencia de Christopher Lee. También la música juega un papel fundamental, la aparición de los Carpenters y otros íconos de la música de principios de los 70’s es notoria (Alice Cooper incluso participa brevemente en la película, decisión atinada si tomamos en cuenta el humor negro y elementos de horror que usa en sus presentaciones en vivo). 

En conclusión, y usando las acertadas palabras de Laura Luz Morales, “para los que somos seguidores de las películas de Tim Burton, la cinta resulta bastante aceptable, sobre todo por sus reminiscencias a sus trabajos de antaño.”


domingo, 17 de junio de 2012

Prometheus


El año de 1979 atestiguó el estreno de una de las obras cinematográficas más importantes de las últimas décadas: Alien, del inglés Ridley Scott, cinta cuyo impacto se evidenció inmediatamente en baratas imitaciones como Galaxy of terror, Forbidden world (ambas producidas por Roger Corman entre 1981 y 1982) y Xtro (1983). Luego de tres secuelas y dos películas que involucran otra exitosa franquicia de los estudios Fox (Predator) -amén de cómics, novelas y videojuegos- el universo creado por Scott, el guionista Dan O’Bannon y el diseñador H. R. Giger es revisitado 33 años después en Prometheus, el más reciente filme del cineasta británico.




         Ridley Scott presenta una interesante idea: una expedición se dirige hacia un sistema planetario donde intuyen encontraran a los creadores de la especie humana. Como toda obra de ciencia ficción, Prometheus utiliza los alcances actuales de la ciencia y la tecnología para llevarlos al límite y plantear preguntas importantes, sin embargo, Scott maneja torpemente el ritmo de la cinta lo que provoca situaciones que rayan en lo absurdo, rompiendo así la atención del espectador. La atractiva secuencia inicial y los primeros minutos de la película se desarrollan de forma pausada, creando la intrigante atmósfera de manera fluida; hacia el segundo tercio, el ritmo se acelera, dejando en el camino diálogos inverosímiles, situaciones que no se desarrollan con naturalidad, así como los temas de la cinta: la exploración de los orígenes del ser humano y la idea de “Dios” (mismos que desafortunadamente se quedan meramente esbozados).


Noomi Rapace, como Elizabeth Shaw


         Como en la saga de Alien, una mujer lleva el papel protagónico: la sueca Noomi Rapace interpreta a Elizabeth Shaw, arqueóloga que descubre junto a su compañero, Charlie Halloway (Logan Marshall-Greene), un ideograma que se repite en distintas culturas y en diversos periodos de la historia; este hecho llevará a la pareja a emprender un viaje en busca de los “ingenieros”, los seres que habrían originado la vida en el planeta Tierra.

         Las evidentes referencias a la saga de Alien son sin duda un atractivo para todos aquellos que conozcan las películas, sobre todo la primera, que parece convertirse en ocasiones en un extraño espejo de la cinta de 1979. Durante el desarrollo de Prometheus, se habló de un filme que funcionaría como una especie de precuela de la franquicia iniciada a fines de la década de los 70. Si bien Ridley Scott ha dicho que esta nueva película comparte el mismo universo que Alien, también aseguró que explora su propia mitología e ideas. Es una lástima que dicha exploración se haya quedado en la mitad del camino.

domingo, 31 de julio de 2011

Capitán América: el primer vengador



Por Raúl H. Pérez Navarrete

Capitán América: el primer vengador, es la primera adaptación cinematográfica del héroe de Marvel comics en siglo XXI, luego de varias apariciones que incluyen un serial en los años 40, un par de cintas para la televisión en 1979, la película de 1990 estelarizada por Matt Salinger (hijo de J.D. Salinger), así como la extraña película turca de principios de los 70, 3 Dev Adam (donde enfrenta junto al Santo a un sádico Hombre araña).




Setenta años después de su nacimiento en las páginas de Captain America #1, este 2011 atestiguó el estreno de la más fiel representación del cómic creado por Joe Simon y Jack Kirby sobre hombre que es sometido a un experimento para crear a un soldado con características físicas superiores.



Para leer el artículo completo, dirígete al blog Freakcionario.



miércoles, 29 de septiembre de 2010

Hidalgo: La historia jamás contada

Dos declaraciones debo hacer antes de comenzar con esta reseña:


1.- La historia oficialista que se nos ha inculcado en las escuelas (sobre todo en tiempos del PRI, pero también en este siglo), nos retrata héroes casi míticos, perfectos y llenos de virtudes. Han sido figuras casi de santoral con las que los mexicanos ordinarios no podían identificarse y el efecto es que, después de haberlos idolatrado, muchos mexicanos caímos en un cinismo tal, que nos fue imposible creer que los personajes históricos tuvieran siquiera un poquito de la virtud que se les atribuía.


2.- El cine mexicano ha bebido relativamente poco de dos fuentes que lo habrían enriquecido: la literatura y la historia.


Hidalgo: La historia jamás contada, obra de Antonio Serrano, es una película con defectos y virtudes. Sus virtudes, por las que quisiera empezar, provienen de los dos puntos mencionados anteriormente. La cinta toma la figura del cura Miguel Hidalgo, "Padre de la Patria", y la baja del pedestal para mostrarnos a un hombre de carne y hueso, con vicios y cualidades, con sueños y esperanzas, con caprichos y temores.


Vemos aquí a un hombre que acepta haberse metido de cura porque era la única opción que tenía una persona a la que le gustaba el apredizaje y no tenía mucho dinero. Con el mismo desenfado, don Miguel acepta su gusto por la buena mesa, la bebida, el juego, la fiesta y, sobre todo, las mujeres. Todo ello, sin embargo, sin dejar de lado que también era un hombre culto e ilustrado, con ideas sobre la libertad y la justicia a las que les fue fiel hasta la muerte. La película es también la tragedia de un hombre que habría querido ser comedien y termina dirigiendo una revolución.


Ése, pienso, es el principal logro de la película: convertir al hierático prócer de la iconografía nacional no sólo en un personaje verosímil, sino en un héroe en el que los mexicanos pueden creer y con el cual pueden sentirse identificados. Es más, con su actitud de simpático pilluelo, bien habría podido ser interpretado por Germán Valdés, si viviera.


En cambio, tenemos a Demián Bichir, una elección un tanto extraña, pues no es la primera persona que nos vendría a la mente al pensar en quien diera vida a don Miguel Hidalgo. Y sin embargo, el gran talento actoral de Bichir le permite construir el gran personaje alrededor del cual se centra la cinta. La actuación de Ana de la Reguera también loable, así como de todo el elenco.


Y ya que estamos en esto, vale la pena elogiar la excelente producción de la película en todos los aspectos técnicos: fotografía, vestuario, diseño de producción, etcétera. Pero pasemos al segundo de los puntos mencionados al principio.


Los mexicanos necesitamos conocer nuestra historia, sin falsedades ni maquillaje. Pero también, como la sociedad tan sufrida y desilusionada que somos, necesitamos que nos recuerden que hubo personajes que lucharon por la libertad y la justicia, a los que se puede admirar, de los que se puede aprender. De vez en cuando, necesitamos un poco de optimismo, que provenga de nuestra realidad y no de la evasión televisiva. He ahí el otro logro de la cinta.


¿Los defectos? Bueno, en primer lugar los realizadores parecen no poder decidir qué parte de la vida de Hidalgo quieren contar. A veces se van por las ramas para narrar episodios intrascendentes y algunas subtramas quedan inconclusas, al punto que uno siente que la película se acaba en un momento totalmente inadecuado. Si el director hubiese querido conmover al público, bien habría podido terminar la cinta con el Grito de Dolores, pero en vez de eso lo hace de forma absolutamente anticlimática.


Por otro lado, la historia de México ha sido tragicómica, melodramática y hasta surrealista, pero rara vez épica. En los momentos en que quiere verse muy épica, la película resulta ridícula, en oposición de los momentos en los que prefiere recurrir a la "picardía mexicana", en cuyo caso todo se siente natural y hasta simpático.


Con todo, Hidalgo: La historia jamás contada es un buen comienzo si el cine mexicano quiere empezar a explotar la historia nacional y una película que vale la pena verse.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El Infierno

Es díficil decir algo nuevo de una película tan vista y tan aclamada, como lo ha sido "El Infierno", del director Luis Estrada, que ciertamente se ha convertido en la película mexicana del año. Frente a producciones epicoides como "Hidalgo", "Gritos de muerte y libertad" y "Héroes verdaderos", "El Infierno" se siente como la verdadera película del Bicentenario, la que capta el sentir de los mexicanos en la realidad contemoránea, la de una patria tullida y mutilada.



Cuando la sordidez y la violencia se han convertido en lugar común (comunísimo) del cine nacional y las historias de "denuncia" tienen cansado al público mexicano ("ya sabemos que las cosas están mal, díganme algo nuevo), Luis Estrada aparece con una producción que añade a dichos elementos, que de otra forma serían vulgares, una maestría como director y como narrador, que convierten a "El Infiero" en una obra maestra.



Un brillante humor negro (¿el único humor que nos queda?), y una feroz crítica social (hacia gobierno, hacia narcos, hacia todo el mundo) se suman para hacer esta obra maestra. Excelente producción en todos los sentidos, que cuenta con las brillantes actuaciones de Joaquín Cosio y Damián Alcázar (éste, quizá el mejor actor mexicano actual).



Un conocido me dijo "Ver esta película es un deber cívico". No podría expresarlo mejor.





sábado, 10 de abril de 2010

Reseña: Shutter Island

Título: La Isla Siniestra (Shutter Island, EUA, 2010)
De: Martin Scorsese.
Con: Leonardo DiCaprio, Sir Ben Kingsley, Mark Ruffalo, Max von Sydow y Michelle Williams.

Muy buena película en general. Se trata de un thriller de aquéllos que logran tener al espectador a la orilla del asiento, que es una cualidad muy rara en estos tiempos. Scorsese logra crear una atmósfera demencial, oscura, desesperante tanto para sus personajes como para quien ve el film. La excelente música de Robie Robertson es sobrecogedora, avasalladora, perfecta para el ambiente que se pretendía crear.


La actuación de Leonardo DiCaprio es, como siempre que está dirigido por Scorsese, muy buena, pero quizá queda un poco opacada por las interpretaciones de Sir Ben Kingsley y Max von Sydow (dato curioso: quizá lo recuerden como Vigo, en Los Cazafantasmas II).


Como dije, es una muy buena película, quizá de las mejores que nos depara este 2010, aunque no es de lo mejor de Scorsese. La dirección de este maestro del cine y las interpretaciones de los talentosos actores, sumadas a una magistral banda sonora, fotografía y edición, es lo que hacen que la película sea buena, pues el guión, basado en el best seller del mismo nombre no es particularmente extraordinario.


De hecho, hay un giro argumental que pretende ser sorpresivo, pero que no lo será para quien haya visto bastante cine. Sin decir más, mencionaré que ese recurso argumental ya estaba presente en El gabinete del Dr. Caligari y recientemente se utilizó en El Maquinista. Con todo, Shutter Island es una cinta que no se pueden perder.

viernes, 19 de marzo de 2010

Reseña: Alicia en el País de las Maravillas

Puedo imaginar la siguiente escena en alguna oficina de la corporación Disney:




Productor 1: Debemos hacer otra película de fantasía heorica dirigida a los niños: Narnia y Piratas de Caribe fueron éxitos, pero no es suficiente: Warner Brothers nos sigue llevando la delantera con la saga de Harry Potter.




Productor 2: Debemos escoger una obra ya existente para que jale a las masas. Ya saben que al público no le gusta lo nuevo.




Productor 3: Claro, ¿pero qué obra literaria podríamos adaptar al cine? Ya están ocupadas todas: El Señor de los Anillos, Narnia, Spiderwick, Peter Pan...




Productor 2: ¿Qué tal El Mago de Oz?




Productor 1: No, alguien ya va a hacer Wicked... piensen en otra




Productor 2: ¡Ya sé! Hagamos Alicia en el país de las maravillas. Imagínense al Sombrerero Loco con una espada en una batalla.




Productores: ¡Claro, ésa es la respuesta!




Y como resultado tuvimos la producción de Tim Burton, la película más esperada y más decepcionante de la carrera de este otrora fascinante realizador.

Título: Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, EUA, 2010)

Director: Tim Burton

Actores: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Boham-Carter, Anne Hathaway y Crispin Glover


Creo que el principal fracaso de la cinta es precisamente tratar de convertir una obra de fantasía surrealista en otra de fantasía heorica. Son géneros diferentes, con imaginerías disímbolas y estéticas casi opuestas. En la fantasía heroica hay un sentimiento solemne, conmovedor, épico, mientras que la fantasía surrealista es irreverente e ilógica. En la fantasía heroica hay magia, pero una magia con ciertas "reglas" que el público es capaz de deducir. En la fantasía surrealista absolutamente todo puede pasar sin razón aparente. El híbrido de Burton no es una cosa ni la otra, sino un pastiche a veces grotesco, a veces ridículo.


La película de Burton, aunque visualmente atractiva, carece casi por completo de todo lo que hace genial el clásico libro de Lewis Carroll. Es cierto que tiene algunos momentos geniales, pero no bastan para salvar la generalidad de la cinta. El protagonismo de un sobreexplotado Johnny Depp es exagerado y fuera de lugar. Sin duda la peor traición al espíritu del libro de Carroll es esa barbaridad de que Alicia regresa de Wonderland y se convierte en una exitosa empresaria. ¡Un espíritu ensoñador como el de Alicia, que desprecia lo material, la realidad y la lógica!


Quizá o más triste de todo es que la película no es realmente mala. Es sólo una de tantas películas de fantasía heroica para niños que han aparecido en los últimos 10 años. Es triste porque uno no espera de un director como Burton una película tan mediocre y olvidable.

domingo, 7 de marzo de 2010

Reseña: El Hombre Lobo


Título: El Hombre Lobo (The Wolfman, 2010)


Director: Joe Johnston


Actuaciones: Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt, Hugo Weaving y Geraldine Chaplin.


Cuando uno va al cine a ver un refrito y todos los avances que ve antes de que empiece la función son de refritos, puede llegar a la conclusión de que algo anda muy mal en Hollywood. En efecto, parece ser que las ideas ya se terminaron en la meca del cine: revisando la cartelera o la pared de estrenos de los videoclubes, uno encuentra en su mayoría refritos, secuelas o adaptaciones de cómics, caricaturas, videojuegos, etcétera.


En el cine de terror es aún más acusada esta decadencia. Desde hace años que Hollywood no presenta una propuesta novedosa en este rubro; en cambio se dedica a inundarnos con refritos, bien de películas clásicas, bien de cintas recientes de otros países. El resultado es lamentable y los fans del género vemos pasar temporadas y temporadas cinematográficas sin títulos que valgan la pena. Éste es el caso de El Hombre Lobo.


El Hombre Lobo es el primero de una serie de refritos que Universal Pictures tiene proyectado realizar a lo largo de la próxima década. Próximamente llegarán Drácula y Frankenstein. Si todas son como la cinta de Johnston, no hay mucho que esperar.


Resulta inevitable la comparación de esta cinta con aquella clásica protagonizada por Lon Chaney Jr en 1941. Desde luego, la versión de Johnston es superior en varios aspectos: diseño de producción, vestuario, maquillaje, efectos especiales, fotografía, música... Aspectos todos de orden formal que no alcanzar a disfrazar los evidentes defectos argumentales de la película.


Lo primero que se nota es falta de dimensión de los personajes, comparados con los de la versión original. Aquí ellos no tienen conflictos internos. John Talbott es, en la primera, es un padre severo y distanciado, incapaz de comunicarse con su hijo, pero no por ello malvado; en la nueva, Sir John es sólo "el malo". En la original, Gewn Conliffe es una modesta muchacha de provincias que se siente atraida hacia el extraño advenedizo, pero que al mismo tiempo lucha consigo misma por serle fiel a su prometido; en la nueva, Gwen es sólo "la chica". El Larry Talbott orginal es un hombre que se siente un extraño en su propio hogar, que busca la probación paterna y que se debate entre la locura y la lucidez; en la nueva, Larry es sólo un muchachito con cara de compungido. Maleva es uno de los personajes más atractivos de la película original, mientras que en la nueva queda totalmente relegada.


Aunque la primera mitad del film avanza con la decencia esperada de una superproducción palomera, hacia el final las cosas se ponen cada vez peor. La secuencia de Londres, al estilo King Kong, y la pelea entre los dos hombres lobo, son francamente ridículas. El sentido trágico del film original, en el que el hombre trata de evitar su destino, sólo para cumplirlo, o en el que un personaje mata a un ser querido sin saberlo, están completamente ausentes del refrito. En cambio, se privilegia la exhibición morbosa de sangre y mutilaciones (muy divertidas, eso sí).


Es evidente que Hollywood apuesta a un público conformista y carente de cultura cinematográfica cuando nos bombardea con sus refritos, pues de lo contrario, no estaría El Hombre Lobo en las carteleras.

jueves, 7 de enero de 2010

Yendo al cine solo: Sherlock Holmes


Por Raúl H. Pérez Navarrete

La obra del cineasta inglés Guy Ritchie se caracteriza por ser ágil y explosiva, con historias violentas aderezadas con un excelente humor negro… No es precisamente el director que se tendría en cuenta para traer de vuelta a las pantallas de cine al célebre detective creado por Arthur Conan Doyle hace más de un siglo, sin embargo, Ritchie realiza un trabajo interesante a la vez que congruente con su estilo.

¿Elemental, mi querido Watson?

Los días 9 y 10 de diciembre del 2009 la Red Literaria del Sureste organizó un homenaje a Arthur Conan Doyle con motivo de los 150 años de su nacimiento. Uno de las actividades del evento fue una mesa panel en la que participaron Jorge Cortés Ancona, Miguel Ángel Civeira y Ricardo Tatto, quienes abordaron aspectos poco conocidos sobre la vida y obra del escritor inglés. Miguel Ángel Civeira, Por ejemplo, destacó que la frase “Elemental, mi querido Watson” no aparece en los relatos, y que la apariencia física de Holmes y su compañero que el público conoce es distinta a la presentada en las novelas y en los cuentos. Igualmente ignorado es el Sherlock boxeador, el Sherlock misántropo, el Sherlock excéntrico.

Guy Richie toma estos elementos y los devuelve mezclados con su particular estilo dando como resultado un personaje fresco desenfadado, protagonizando una historia vertiginosa. Dado este contexto, Robert Downey Jr. fue una elección más que acertada para encabezar el elenco, que también incluye a Jude Law, como el inseparable compañero del detective.

Sin lugar a dudas estamos ante un Sherlock Holmes para el siglo XXI.

lunes, 4 de enero de 2010

Reseña: La Princesa y el Sapo



Título: La Princesa y el Sapo (The Princess and the Frog, EUA, 2009)



Director: Ron Clements y John Musker



Voces: Anika Noni Rose, Bruno Campos, Jim Cummings y Oprah Winfrey






En 1998 apareció Mulan y se acabaron las princesas Disney; el año siguiente salió Tarzán y la compañía dijo adiós a los musicales y a los cuentos de hadas. Las siguientes películas animadas en 2D incluyen Atlantis, Planeta del Tesoro y Vacas vaqueras, que fueron rotundos fracasos en taquilla y crítica. Desde entonces, Disney vive gracias a Pixar y algunas películas olvidables en 3D que salen un vez al año. De cualquier forma las princesitas cantarinas eran cosa del pasado.




En la extraña y oscura década de los 00's, las princesas experimentaron un boom comercial en cuanto a la amplísima línea de productos que salió por esos años. Si a finales de los 90's las niñas podían soñar con ser doncellas guerreras y salvar a sus pueblos, en los 00's volvieron a soñar con ser princesas engalanadas que esperan a sus príncipes azules. Disney ganaba millones con sus princesas, pero le faltaba un producto para colocar en el mercado: la princesa afroamericana.




No hay que ser ingenuos, la razón detrás de esta película es tener una nueva princesa negra, para vender muñecas, vestiditos y cualquier parafernalia imaginable al mercado afroamericano, al que Disney había ignorado alegremente por mucho tiempo. Toda la película está construida alrededor de esta premisa: "Tenemos que hacer una princesa negra"; todo lo demás se adapta (forzada y obviamente) a dicha premisa.




La cinta está repleta de todos los clichés que hicieron del cine de princesitas un género caduco a finales de los 90's. Lo peor es que esos elementos no están siquiera a la altura de los verdaderos clásicos de Disney, como La Sirenita o La Bella y la Bestia, sino que recuerdan más bien a esas imitaciones baratas que hacían otros estudios, como La princesa encantada o Anastasia, si es que alguien las recuerda.




Por lo demás, es una película simpática, con buena música, ambientación, animación y con personajes entrañables, aunque, eso sí, por completo intrascendente.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Yendo al cine solo: Avatar


Por Raúl H. Pérez Navarrete

James Cameron es un cineasta al que se le recuerda como el director de la millonaria Titanic, sin embargo, entre su obra se encuentran cintas importantes dentro del género de la ciencia ficción como las dos primeras películas de la saga Terminator, El abismo, y la secuela de Alien. Este es un dato que sin duda es inevitable al hablar de su más reciente producción.

Protagonizada por Sam Worthington, Sigourney Weaver y Zoe Saldaña, Avatar narra la historia de Jake Sully (S. Worthington), un marine parapléjico que es enviado al mundo de Pandora para participar en el programa Avatar, utilizado por la empresa minera RDA para entablar comunicación con los habitantes, la tribu de los Na’Vi, seres con fuertes vínculos con la naturaleza. Pronto, Jake se encontrará a sí mismo en medio del cumplimiento de sus deberes y la fascinación por los habitantes de Pandora, quienes lo aceptan gracias a la intermediación de Neytiri (Z. Saldaña), hija de los jefes de la aldea.

Definida por varios críticos como una mezcla entre Danza con lobos y La guerra de las galaxias, Avatar es predecible y abundante en clichés, sin embargo, James Cameron logra, por medio de un extraordinario trabajo de efectos especiales y buenas actuaciones, armar una historia entretenida en la que se abordan temas importantes como la destrucción de la naturaleza y los numerosos colonialismos a lo largo de la historia de la humanidad. Por medio de claras oposiciones (tecnología-naturaleza, fuerza bruta-inteligencia), el cineasta detrás de Terminator desarrolla un discurso maniqueo para hacer una crítica a los Estados Unidos y a las grandes potencias del pasado.



Contrario a lo que podría parecer, Avatar no es una cinta que podría catalogarse como superficial, sin embargo, Cameron es incapaz de desarrollar una historia elaborada con personajes complejos; este defecto, no obstante, se ve equilibrado con la excelente producción.

Finalmente, como señala el crítico Oscar Uriel en su comentario sobre esta cinta, “la labor de un director de cine como James Cameron” es “entretener al público a costa de una impecable realización y a una imaginación desbordante”… y Cameron cumple cabalmente en este sentido.