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viernes, 1 de octubre de 2010

Somos Leyenda



En 1954 el escritor Richard Mathelson revolucionó el género vampírico con una obra maestra del horror y la ciencia-ficción: Soy leyenda. En ella, Mathelson imagina un futuro postapocalíptico en el que la humanidad ha sido borrada por una plaga atroz que ha convertido a los pocos sobrevivientes en vampiros.


Este Mes del Miedo, La Luna de Méliès se enorgullec
e en presentar dos adaptaciones tan clásicas como extravagantes de la obra de Mathelson:


Martes 5 de Octubre

El último hombre en la Tierra

(L’Ultimo Uomo dellaTerra, Italia / EUA, 1964)

De Ubaldo Ragona y Sidney Salkow,

Con Vincent Price, Franca Bettoia y Giacomo Rossi-Stuart.

Robert Morgan (Vincent Price) es el último superviviente de una plaga que acabó con toda la humanidad. Encerrado en su refugio, Morgan busca desesperadamente una cura mientras hordas de vampiros-zombis merodean por las calles de una ciudad desierta. Cuando está a punto de abandonar toda esperanza, Morgan hace un desconcertante descubrimiento. La leyenda del cine de horror Vincent Price estelariza esta primera adaptación del clásico de Mathelson, una joya del cine B que influyó de manera decisiva en el subgénero de zombis e inspiró la inmortal obra de George A. Romero.


Martes 26 de Octubre

El Hombre Omega

(The Omega Ma

n, EUA, 1971)

De Boris Sagal,

Con Charlton Heston, Rosalind Cash y Anthony Zerbe.

Una guerra bacteriológica entre China y la Unión Soviética arrojó sobre la humanidad una plaga que la erradicó casi por completo. Los pocos sobrevivientes se han convertido en mutantes fanáticos y homicidas. Robert Neville (Charlton Heston), un brillante científico militar, pasa la vida matando mutantes por el día y escondido en su refugio por las noches. Cuando la guerra entre Neville y los mutantes se avecina, él descubre que en su propia sangre podría estar la salvación de la humanidad. Segunda adaptación cinematográfica del clásico de Mathelson, que tiene todos los encantos del cine de serie B de los 70 y que ha inspirado a directores como Tim Burton.



TODAS LAS FUNCIONES SON GRATUITAS Y EMPIEZAN A LAS 8:00 PM / CENTRO CULTURAL JOSÉ MARTÍ

sábado, 1 de noviembre de 2008

Entre el video musical y el séptimo arte


Por Raúl H. Pérez Navarrete

La aparición de MTV en 1981 es sin lugar a dudas uno de los fenómenos televisivos más importantes de la historia. Su irrupción en los hogares y en las conciencias del mundo transformó para siempre nuestra manera de percibir la música; de un momento a otro, a la batería, al bajo, a la voz y a la guitarra se unieron el maquillaje, las coreografías y los efectos especiales. El videoclip se convirtió entonces en una parte esencial de la industria discográfica.

Michael Jackson bailando con zombis, Madonna revolviéndose en una cama, y David Bowie caminando ante un buldócer vestido como pierrot, se convirtieron en algunas de las imágenes icónicas heredadas a la cultura de masas gracias al canal estadounidense.

Además de exhibir productos manufacturaos para la generación de adolescentes en turno, MTV también fue el escaparate de verdaderos artistas visuales como Michele Gondry, Spike Jonze, Mark Romanek, y la pareja conformada por Valerie Faris y Jonatan Dayton, quienes, además de su trabajo en videos musicales, también son reconocidos fotógrafos y cineastas.

He aquí parte de su obra:

Michele Gondry

Videografía:

Bachelorette (1997), Björk

The hardest button to button (2003), The white stripes

Walkie talkie man (2004), Steriogram



Dance tonight (2006), Paul McCartney

Filmografía:

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004)

La ciencia del sueño (2006)


Spike Jonze

Videografía:

Sabotage (1994), Beastie boys

It’s oh so quiet (1995), Björk

Praise you (1998), Fatboy slim



Filmografía:

¿Quiéres ser John Malkivich? (1999)

Ladrón de orquídeas (2002)


Mark Romanek

Videografía:

Closer (1994), Nine Inch Nails



Scream (1996), Michael y Janet Jackson

Cochise (2002), Audislave

Speed of sound (2005), Coldplay

Filmografía:

Retratos de una obsesión (2002)


Valerie Faris y Jonathan Dayton

Videografía:

Tonight, tonight (1996), The Smashing Pumpkins

All around the world (1997), Oasis

Freak on a leash (1998), Korn (en colaboración con Todd McFarlane y Graham Morris)

Otherside (2000), Red Hot Chilli Peppers



Filmografía:

Pequeña Miss Sunshine (2006)


Anton Corbijn


Videografía:

Personal Jesus (1989), Depeche Mode

Heart-shape box (1993), Nirvana



Re-Offender (2003), Travis


Filmografía:

Control (2007)

lunes, 27 de octubre de 2008

Las nuevas viejas historias


Por Raúl H. Pérez Navarrete


Afirmar que “no hay nada nuevo bajo el sol”, que “todo ya está inventado”, es sin lugar a dudas un lugar común; incluso escritores como Juan Rulfo y Julio Cortázar aseguran que solamente existen un puñado de temas (entre ellos la muerte) y que a través de su tratamiento, de la forma de abordarlos, es que se genera la diversidad de las historias.


En los últimos años, la falta de imaginación de las producciones hollywoodenses ha llevado a los grandes estudios cinematográficos de la adaptación de “best sellers” a la adaptación de historietas y videojuegos, y de las nuevas versiones de cintas estadounidenses clásicas a las copias al carbón de éxitos comerciales extranjeros. Luego de cosechar reseñas positivas y de vender millones de boletos alrededor del mundo en el 2002, El aro, inspirada en la japonesa Ringu (1998), llevó a Hollywood a importar el género de terror asiático para luego incorporarle a los actores de moda junto a grandes presupuestos. Los resultados fueron muchas veces decepcionantes.

Fotograma de El aro



En las últimas semanas se han estrenado en las salas de nuestra ciudad algunos ejemplos de esta tendencia como Espejos siniestros, versión estadounidense de El otro lado del espejo, (2003) del surcoreano Sung-ho Kim, y cuyo protagonista es el popular Kiefer Sutherland, y Peligro en Bangkok, adaptación de la cinta tailandesa del mismo nombre, ambas dirigidas por los hermanos Oxide y Danny Pang. Por otro lado, también contamos en días pasados con un par de películas cuyos derechos fueron ya adquiridos y que afortunadamente se exhiben en nuestro país antes de la inminente llegada de sus contrapartes norteamericanas.


En primer lugar, El huésped (2006), del director y guionista surcoreano Joon-ho Bong. El filme retoma las convenciones del género de monstruos gigantes (llamado kaiju en Japón) y las transforma y combina con otras fórmulas dando lugar a un interesante pastiche en el que no están ausentes el humor negro, el drama y la crítica social. La escena con la que inicia la película se desarrolla en la morgue de una base militar norteamericana en Seúl, Corea del Sur, donde un médico estadounidense le ordena a un subordinado surcoreano deshacerse de productos químicos a través del drenaje; el empleado alega que esa es una acción ilegal pero, ante la presión de su superior, finalmente obedece. Esta secuencia es, por un lado, típica del género, donde son generalmente los residuos tóxicos o los deshechos nucleares los responsables de la aparición de la amenaza a la que los héroes se enfrentan; por otro, la escena está inspirada en un hecho real ocurrido en el país asiático en el año 2000, en condiciones similares. Es durante estos primeros minutos que Joon-ho Bong establece su doble discurso: en primer lugar, la conocida historia de un monstruo creado por la mano del hombre y, en segundo, la crítica a la negligencia de las autoridades en sus distintos niveles e independientemente de su nacionalidad.


Park Gang-Du, interpretado por el actor Kang-ho Song, es el héroe de la cinta y también el irresponsable aunque amoroso padre de Hyun-seo (Ah-sung Ko), adolescente que será una de las primeras víctimas de un animal deformado por los químicos vertidos al río que atraviesa la ciudad. Junto a la pérdida de su hija, el protagonista deberá enfrentar igualmente los reclamos de su hermano, la supuesta infección de un virus (resultado del contacto con el monstruo) y, más tarde, la incomprensión de las autoridades ante la petición de investigar una llamada de auxilio hecha por Hyun-seo desde un teléfono celular. A partir de ese momento, El huésped se convierte en una metáfora sobre un hombre común y corriente enfrentándose –además de a un descomunal e imposible ser– a la indiferencia de aquellos que ostentan el poder.


En segundo término, Rec, cinta española que tiene sus raíces en la fórmula creada por George A. Romero en su filme de zombies de 1968, La noche de los muertos vivientes, y en el formato empleado en la también película de terror El proyecto de la bruja de Blair, de Daniel Myrnick y Eduardo Sánchez. El filme español, dirigido por Jaume Balagueró y Paco Plaza, al igual que El huésped, cumple con los clichés propios de su género, al mismo tiempo que los dota de frescura al mezclarlos con nuevas ideas y enfoques como, por ejemplo, romper con la idea de que se trata de una obra cinematográfica para dar pie a la ilusión de que lo puesto en pantalla es el registro de un hecho real, como lo realizado por Sánchez y Myrnick en 1999.




Fotograma de la cinta Rec




Rec es la historia de Angela Vidal (Manuela Velasco), una joven reportera quien, junto a Pablo, su camarógrafo, hacen un reportaje en una tranquila estación de bomberos, cuando son sorprendidos por la alarma: se ha recibido una llamada de auxilio en un edificio de apartamentos donde una anciana, encerrada en su habitación, requiere de ayuda. Pronto, Angela, Pablo (quien graba los acontecimientos), los residentes del lugar, una pareja de policías y un par de bomberos se ven atrapados en el edificio que ahora es custodiado por las autoridades y sin que se les otorgue explicación alguna.


Al igual que Romero cuarenta años atrás, los cineastas españoles utilizan como pretexto una historia sobre “muertos vivientes” para hacer señalamientos sobre el racismo y la paranoia de la sociedad contemporánea; para algunos de los personajes de la cinta, el enemigo, el causante de su desfavorable situación, es sin duda “el otro”, el extranjero, aquél que es distinto por alguna circunstancia racial o cultural, asumiendo por consiguiente la propia inocencia.


Una excelente oportunidad


Durante décadas, Hollywood se consideró el centro del mundo cinematográfico, en parte, ante la falta de oportunidades de apreciar un cine creado en otras latitudes y con una sensibilidad distinta. Ahora, además de los espacios alternativos de exhibición fílmica como La quilla, el Teatro Mérida o las video salas del Centro Cultural Olimpo y la biblioteca José Martí, las salas de cine comercial se están abriendo al trabajo realizado al margen de los grandes presupuestos de los estudios hollywoodenses y a la popularidad de sus celebridades. Habrá que aprovechar esta excelente oportunidad.

Por esto!, lunes 27 de octubre de 2008.

viernes, 3 de octubre de 2008

¡Vienen por ti, Barbara!


El año de 1968 legó una rica herencia para la historia. Amén de los movimientos políticos que márcaron un antes y un después en la historia del siglo XX, 1968 fue un año rico para las artes, la cultura y el cine. En el cine de cienca-ficción, 1968 nos dio El Planeta de los Simios y 2001: Odisea del Espacio (eesta última, a mi gusto, la mejor película de sci-fi jamás hecha). Ambas fueron presentadas en agosto pasado en nuestro Centro Cultural.

En el género del horror, 1968 también contribuyó con dos grandes obras, muy distintas, representantes de corrientes opuestas en el género, pero que sin duda marcaron la historia del cine: La Noche de los Muertos Vivientes y El Bebé de Rosemary.


EL CINE DE HORROR EN LOS 50'S


En la década de los 50's, el género de horror s había fusionado con la ciencia-ficción, como nos dejan ver algunas de las mejores representantes de estos dos géneros en aquella década. La paranoia generada por la Guerra Fría volvió caducos a los vampiros, hombres-lobo y momias que habían protagonizado las películas de horror desde 1920. La amenaza ahora provenía del espacio, de secretos ocultos bajo los hielos del ártico, o del mal uso que se le daba a la tecnología, sobre todo al gran espectro de la época: la bomba atómica.


Al público de los 50's ya no le bastaba con explicaciones sobrenaturales de los mosntruos. Querían explicaciones "científicas" pues vivían en una época en la que la tecnología llegaba con grandes promesas y grandes amenazas. Así, los monstruos no podían ser ya producto de pactos con el diablo o antiguos rituales egipcios. Debían ser resultado del mal uso de una cámara de teletransportación o provenir del espacio exterior. Se inventaron nuevas convenciones, como que el exponer un insecto a energía atómica lo haría crecer a un tamaño gigantesco, o que un dinosaurio atrapado en el hielo podría sobrevivir durante millones de años.


Extraterrestres, mutantes, dinosaurios redivivos, insectos gigantes protagonizaron las pesadillas del público cinéfilo de los años 50's. Ejemplos de este cine son películas como La Mosca, La Mancha Voraz, La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos y La Cosa de Otro Mundo. Todas ellas reflejaban el miedo de la población estadounidense porque llegara un enemigo extraño y externo que destruyera la civilización.


No se trataba más del miedo al depredador, como lo es al vampiro o al hombre-lobo, que se alimenta de sus víctimas, pero que sólo significa una amenaza a nivel local, para los seres más cercanos a estos monstruos. Ahora la amenaza era global, se trataba del miedo al fin del mundo, de la vida como la conocemos.


EL CINE DE HORROR EN LOS 60's


En la década de los 60's continuó esta tendencia de combinar el horror con la ciencia-ficción, pero si en los 50's la amenaza del fin del mundo se lograba evitar antes de que alcanzara amplias proporciones (por ejemplo, se neutralizaba al monstruo antes de que saliera de la base militar o de la ciudad), en el cine sesentero el fin del mundo llegaba. Otra diferencia es que, si bien en la mayoría de los filmes de horror y ciencia-ficción de los 50's los protagonistas eran apuestos y brillantes científicos, y arrogantes capitanes del ejército americano, en el cine de los 60's era la gente común la que se tenía que enfrentar a la amenaza del fin del mundo.


Así, ya sea que el Apocalipsis llegue por la furia de las aves (Los Pájaros, 1963), por una epidemia de ceguera que le abra el camino a plantas extraterrestres (El Día de los Trífidos, 1962) o una plaga de vampiros zombis (El Último Hombre sobre la Tierra, 1964), era una certeza que no se podría resolver tan fácil como sólo rociar con un extintor a una ameba gigante.


En este contexto llega la primera película de zombis moderna, justo en el año que lo cambiaría todo: La Noche de los Muertos Vivientes. Pero aparte de la tradición que mezcla la ciencia-ficción con el horror, esta película tiene sus orígenes en la larga y antigua tradición sobre zombies.


LOS ZOMBIES


Poco se sabe de la etimología de la palabra "zombi", aunque es casi seguro que tiene un origen afroantillano. La primera vez que aparece la palabra es en un texto francés del siglo XVIII, Le Zombi du Grand Pérou, pero no se entiende muy bien a qué se refería el autor con "zombi". Lo cierto es que la tradición de cadáveres que salen de las tumbas y atormentas a los vivos, está presente en prácticamente todas las mitologías del mundo, ya sea en forma de vampiros, gules o draugures.


En la literatura, cadávares vueltos a la vida aparecen en Frankenstein de Mary Shelley, La Mano del Mono de WW Jacobs, El Caso del Señor Valdemar de Edgard Alan Poe y varios cuentos de HP Lovecraft. Sin embargo, ninguno de estos muertos vivientes era zombis en realidad.


El concepto de zombi moderno tiene su origen en la tradición afroantillana. En ésta, un zombi es un cadáver sin alma, vuelto a la vida mediante hechicería. Un brujo vudú utilizaría al zombi como esclavo para cumplir su voluntad, por ejemplo, cometiendo asesinatos o raptando personas.


El mundo occidental conoció pro vez primera esta idea de zombi a través del libro La Isla Mágica del explorador WB Seabrook, publicado en Estados Unidos en 1929, en el que el autor describía la vida y costumbres de Haití, incluyendo la práctica del vudú y la creencia en zombis.


El libro fue adaptado muy libremente al cine en 1932 con la cinta White Zombie, protagonizada por el legandario Bela Lugosi. A partir de entonces, se hicieron cada vez más comunes las películas de zombis. En ellas, los muertos eran revividos por hechiceros malignos o científicos locos con la intención de controlarlos para sus malvados fines. Películas de este tipo incluyen Yo Caminé con un Zombi (1943), Plan Nueve del Espacio Exterior (1959) y La Plaga de los Zombis (1966).


EL APOCALIPSIS


Estos zombis, sin embargo, no son aún los causantes del apocalipsis que conocemos hoy en día. Para acabar con la amenaza, bastaba detener al científico o hechicero que los controlaba, y la condición de zombi no era contagiosa.


El origen del Apocalipsis zombi se encuentra en otras obras. Por ejemplo, en 1936, la película Things to Come, basada en la novela homónima de HG Wells, habla de una "plaga ambulante", que provoca que los infectados vaguen errática y lentamente por el mundo (como zombis). Esta plaga es altamente contagiosa y provoca el Apocalipsis.


Pero la influencia más importante en la conformación de la idea del Apocalipsis zombi se encuentra en la novela de Richard Mathelson Soy Leyenda (1954), en la que unos mutantes vampirescos ocasionan el fin del mundo. En esta novela, y en su adaptación cinematográfica El Último Hombre sobre la Tierra (1964, protagonizada por Vincent Price) los "vampiros" tienen más parentezco con los zombis modernos que con el conde Drácula: deambulan lentamente, emitiendo gemidos quejumbrosos, privados de voluntad y razón. Además, su mordida es contagiosa. Lo único que tienen de vampiros es que chupan sangre en vez de comer cerebros.


LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES


Ahora sí, de la película que nos concierne. La Noche de los Muertos Vivientes del legendario director George A. Romero, no es sólo la primera película de zombis modernos. Es una obra maestra del género de horror y precursora del gore, que dignificó el cine de serie B, demostró que el cine de horror puede ser arte y criticó a la sociedad norteamericana. No por nada esta cinta es considerada por muchos críticos como la mejor película de horror de la historia.


Para empezar, Romero sentó las reglas del zombi moderno, una de las dos criaturas míticas que ha producido el siglo XX (la otra vendría siendo el monstruo gigante, al estilo Godzilla). Estas reglas son:




  • Los zombis comen carne humana, ésta es su motivación.


  • Nadie controla a los zombis. Son una amenaza en sí misma.


  • La mordida del zombi reproduce su condición en quien la sufre.


  • Los zombis son una amenaza global, no local.


  • Los zombis traerán el fin del mundo. Si no en esta cinta, en la secuela.


  • La única forma de matar a un zombi es destruyendo el cerebro o quitando la cabeza.


  • De todas formas, el peor peligro no son los zombis, sino los otros vivos.


  • Al final de la cinta, hay pocos sobrevivientes, si es que hay alguno.

Estas reglas básicas han sido cambiadas, revisadas y reinterpretadas por realizadores posteriores. Pero en realidad, tratándose de zombis, no hay nada después de Romero, sólo notas al pie.


En cuanto a la penúltima regla, Romero la hizo la más importante de su cinematografía. Los zombis sólo son un pretexto, una metáfora para exponer la horripilancia de la sociedad humana. En La Noche, son duramente criticados el racismo, la xenofobia y otros vicios de la sociedad. El escenario apocalíptico de la Guerra de Vietnam se ve reflejado en las últimas escenas. No se trata sólo de una película de monstruos, es una cinta muy actual que comenta sobre las situaciones de su tiempo. No es casualidad que surgiera en 1968.


Por cierto, hablando de épocas, Romero no quería dar una explicación sobre el origen de los zombis, pero la época en la que hizo la película lo obligó a dar una razón "científica", en este caso, radiación extraña que había traído consigo una sonda proveniente de Venus.


Romero hizo esta película con un bajísimo presupuesto, con sus amigos, familiares y vecinos. Un carnicero de la comunidad ayudó con los efectos especiales y proveyó a los actores que hacían de zombis tripas y pedazos de carne para que pudieran comerlos con todo realismo.


Las crónicas de la época narran que nadie estaba preparado para lo que vio la noche del estreno de la obra de Romero. Los preadolescentes, acostumbrados a ver películas de horror, quedaron chocados. Una generación coompleta quedó marcada de por vida. Y La Noche fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para ser preservada por su relevancia artística, histórica y cultural.


No se pierdan esta obra maestra, una de las películas ideales para la época halloweenesca. Será presentada el Martes 7 de Octubre en el Centro Cultural José Martí, a las 8:00 de la noche. Los comentarios estarán a cargo de su servidor. Espero verlos.