lunes, 4 de enero de 2010

Reseña: La Princesa y el Sapo



Título: La Princesa y el Sapo (The Princess and the Frog, EUA, 2009)



Director: Ron Clements y John Musker



Voces: Anika Noni Rose, Bruno Campos, Jim Cummings y Oprah Winfrey






En 1998 apareció Mulan y se acabaron las princesas Disney; el año siguiente salió Tarzán y la compañía dijo adiós a los musicales y a los cuentos de hadas. Las siguientes películas animadas en 2D incluyen Atlantis, Planeta del Tesoro y Vacas vaqueras, que fueron rotundos fracasos en taquilla y crítica. Desde entonces, Disney vive gracias a Pixar y algunas películas olvidables en 3D que salen un vez al año. De cualquier forma las princesitas cantarinas eran cosa del pasado.




En la extraña y oscura década de los 00's, las princesas experimentaron un boom comercial en cuanto a la amplísima línea de productos que salió por esos años. Si a finales de los 90's las niñas podían soñar con ser doncellas guerreras y salvar a sus pueblos, en los 00's volvieron a soñar con ser princesas engalanadas que esperan a sus príncipes azules. Disney ganaba millones con sus princesas, pero le faltaba un producto para colocar en el mercado: la princesa afroamericana.




No hay que ser ingenuos, la razón detrás de esta película es tener una nueva princesa negra, para vender muñecas, vestiditos y cualquier parafernalia imaginable al mercado afroamericano, al que Disney había ignorado alegremente por mucho tiempo. Toda la película está construida alrededor de esta premisa: "Tenemos que hacer una princesa negra"; todo lo demás se adapta (forzada y obviamente) a dicha premisa.




La cinta está repleta de todos los clichés que hicieron del cine de princesitas un género caduco a finales de los 90's. Lo peor es que esos elementos no están siquiera a la altura de los verdaderos clásicos de Disney, como La Sirenita o La Bella y la Bestia, sino que recuerdan más bien a esas imitaciones baratas que hacían otros estudios, como La princesa encantada o Anastasia, si es que alguien las recuerda.




Por lo demás, es una película simpática, con buena música, ambientación, animación y con personajes entrañables, aunque, eso sí, por completo intrascendente.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Yendo al cine solo: Avatar


Por Raúl H. Pérez Navarrete

James Cameron es un cineasta al que se le recuerda como el director de la millonaria Titanic, sin embargo, entre su obra se encuentran cintas importantes dentro del género de la ciencia ficción como las dos primeras películas de la saga Terminator, El abismo, y la secuela de Alien. Este es un dato que sin duda es inevitable al hablar de su más reciente producción.

Protagonizada por Sam Worthington, Sigourney Weaver y Zoe Saldaña, Avatar narra la historia de Jake Sully (S. Worthington), un marine parapléjico que es enviado al mundo de Pandora para participar en el programa Avatar, utilizado por la empresa minera RDA para entablar comunicación con los habitantes, la tribu de los Na’Vi, seres con fuertes vínculos con la naturaleza. Pronto, Jake se encontrará a sí mismo en medio del cumplimiento de sus deberes y la fascinación por los habitantes de Pandora, quienes lo aceptan gracias a la intermediación de Neytiri (Z. Saldaña), hija de los jefes de la aldea.

Definida por varios críticos como una mezcla entre Danza con lobos y La guerra de las galaxias, Avatar es predecible y abundante en clichés, sin embargo, James Cameron logra, por medio de un extraordinario trabajo de efectos especiales y buenas actuaciones, armar una historia entretenida en la que se abordan temas importantes como la destrucción de la naturaleza y los numerosos colonialismos a lo largo de la historia de la humanidad. Por medio de claras oposiciones (tecnología-naturaleza, fuerza bruta-inteligencia), el cineasta detrás de Terminator desarrolla un discurso maniqueo para hacer una crítica a los Estados Unidos y a las grandes potencias del pasado.



Contrario a lo que podría parecer, Avatar no es una cinta que podría catalogarse como superficial, sin embargo, Cameron es incapaz de desarrollar una historia elaborada con personajes complejos; este defecto, no obstante, se ve equilibrado con la excelente producción.

Finalmente, como señala el crítico Oscar Uriel en su comentario sobre esta cinta, “la labor de un director de cine como James Cameron” es “entretener al público a costa de una impecable realización y a una imaginación desbordante”… y Cameron cumple cabalmente en este sentido.



martes, 1 de diciembre de 2009

Mentes crimanales

Diciembre de 2009


Martes 8

Ciclo “Mentes criminales”: La célula (Alemania-Estados Unidos, 2000) de Tarsem Singh con Jennifer López, Vincent D'Onofrio y Vince Vaughn.

Distinciones: Un premio por mejor fotografía concedido por la Sociedad de Críticos de Cine de Phoenix, Arizona, así como otros 3 galardones internacionales.

Catharine Deane (Jennifer López) es una psicoterapeuta que utiliza un procedimiento experimental que le permite ingresar a la mente de sus pacientes. Cuando un asesino en serie es capturado, Deane tendrá que enfrentarse al torcido mundo del criminal para salvar a la última de sus víctimas, prisionera en una compleja trampa de agua.




Excelente filme que destaca por su aspecto visual y su impactante guión.

Comentarios a cargo del Lic. Mario Helguera y Raúl H. Pérez Navarrete.

Centro Cultural José Martí / Adolescentes y adultos / 20:00 horas / Evento gratuito.



Martes 15




Ciclo “Mentes criminales”: Saw: juego macabro (Estados Unidos, 2004) de James Wan con Cary Elwes, Danny Glover y Leigh Whannell.

Dos hombres, Adam (Leigh Whannell) y el Dr. Lawrence Gordon (Cary Elwes), despiertan encadenados en una habitación en la que también yace el cadáver de un hombre desconocido. Ninguno sabe por qué se encuentran prisioneros, pero las instrucciones en una grabadora le ordenan al Dr. Gordon matar a Adam en menos de 8 horas; de no hacerlo, ambos morirán.

Inteligente cinta que mezcla el terror psicológico y el suspenso.

Comentarios a cargo del Lic. Mario Helguera y Raúl H. Pérez Navarrete.

Centro Cultural José Martí / Sólo adultos / 20:00 horas / Evento gratuito.